Fotografía de la web de pioneras unizar

Donaciana CANO IRIARTE solicitó la expedición del título en el Instituto de Zaragoza en 1915. Había nacido en Santoña (Santander) en 1894, hija de un ilustre militar de origen extremeño, Inocente Cano Ruiz, y de Joaquina Iriarte Iriarte, perteneciente a una aristocrática familia vasco-navarra. Fue la tercera hija de una numerosa familia de 5 hermanas y 7 hermanos, casi todos ellos realizaron estudios superiores y 3 de sus hermanas ejercieron como maestras. Hacia 1900 la familia se instaló en Zaragoza, por motivos profesionales y aquí arraigó. Tras la obtención del título de Bachillerato con premio extraordinario inició la carrera de Químicas en la Universidad de Zaragoza. Era la primera y única alumna de esta Facultad. Sus compañeros se ponían en pie cuando ella entraba en clase y así permanecían hasta que ocupaba su asiento.

En 1919, Donaciana Cano se convirtió en la primera mujer licenciada en Ciencias de la Universidad de Zaragoza. En 1926 publicó en la revista de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Zaragoza un Estudio sobre índices de refracción de disoluciones acuosas de potasa y sosa, lo que indica que tras su licenciatura, continuó su especialización en el ámbito de la investigación.

En 1916, quizá por la excepcionalidad de su presencia en las aulas de la Facultad de Ciencias, fue invitada, junto al Rector Ricardo Royo Villanova, a impartir una conferencia en la sesión inaugural del Ateneo Científico Escolar, asociación de alumnos creada en 1885. Su conferencia versó sobre la Formación Científica de la Mujer, en ella habló de la buena acogida que había tenido en las aulas de la Facultad y de la importancia de la educación y la dignificación de la mujer para la sociedad:

Con la dignificación de la mujer ganó mucho la sociedad, con su cultura científica y literaria nada pierde, ya que en el campo de las ciencias no es un vedado a donde sea ilícito penetrar a la mujer, sólo porque así lo estiman algunos espíritus pobres.

Esta instrucción será de gran provecho social pues: “el hogar es una cátedra cuya profesora es la madre”.

Más adelante se muestra crítica al rechazo de los valores femeninos en épocas anteriores y reivindica la diferencia sin subordinación para la mujer:

Reconociendo previamente la mayor debilidad del sexo femenino, pero admitiendo en él como no puede menos admitirse, la razón, la conciencia, la libertad, el sentimiento, etc. no puede afirmarse como tesis general la supremacía del hombre sobre la mujer en todos los puntos anteriormente enumerados.

Su conferencia acaba manifestando su religiosidad en estos términos:

Renuncie al nombre de cristiano quien a la mujer ofende con frases inconsideradas, renuncie al amor de su madre quien a la mujer considera como un ser inferior y casi le niega la razón y la espiritualidad juzgándola incapaz de la verdad de cualquier orden y por ende de Dios, que es la verdad absoluta, no siendo las ciencias más que chispas que de ese foco luminoso emanan lógicamente, sin menoscabo de la cantidad infinita e inagotable de la Luz Verdadera, cuya propiedad más notable es la difusión.

Donaciana Cano junto al Claustro de profesores, alumnas y alumnos del Instituto Ramón y Cajal de Huesca, curso 1939-1940. Foto: Mario Montes

Orientó su carrera profesional hacia la docencia, que desarrolló siempre en el Instituto de Educación Secundaria de Huesca (más tarde Instituto Ramón y Cajal), como Ayudante interina de la Sección de Ciencias, desde 1923, Ayudante numeraria de Ciencias desde 1928, y más tarde Profesora Adjunta de Matemáticas, hasta su jubilación en 1964. Mujer de carácter fuerte, potente voz, acostumbrada al mando, puntual y rígida, era a la vez comprensiva, amable y caritativa y muy religiosa, tal como se manifestaba en su juventud. De su dinero gastaba lo imprescindible y repartía lo restante según su criterio. Daba clases particulares y preparaba gratuitamente a quienes tenían interés por el estudio y carecían de medios económicos. Durante mucho tiempo fue la única profesora del Instituto de Huesca, razón por la cual se convirtió en un destacado personaje de la vida social y cultural de la ciudad en la que dio numerosas conferencias.

 

NOTAS

1 No consta el expediente de Donaciana Cano en el archivo del Instituto de Zaragoza, pero sí el de un hermano suyo. Donaciana Cano solicitó en este Instituto el título del grado de Bachiller, requisito necesario para matricularse en la Universidad de Zaragoza

2 Magallón Portolés, Carmen, Pioneras españolas en las ciencias. CSIC, Madrid, 1999, pp. 102 y ss.

3Donaciana Cano Iriarte, “Estudio sobre índices de refracción de disoluciones acuosas de potasa y sosa”, Revista de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Zaragoza, tomo X, Zaragoza, 1926

4 Donaciana Cano Iriarte, “Formación Científica de la Mujer”, en Revista del Ateneo Científico Escolar, Facultad de Ciencias, Zaragoza, 1916

5 Carmen Magallón, Op.cit, p. 103.

6 Expediente de Donaciana Cano , archivo del Instituto Ramón y Cajal de Huesca