
Luisa CRUCES MATESANZ nació en Manila (Filipinas) en 1890, según consta en su expediente académico. Su padre era licenciado en Derecho. Estudió el Bachillerato en Granada (1899-1901), Albacete (1901-1902) y Zaragoza (1903-1905) donde se graduó en 1905 y estudió Magisterio y Música.
Inicialmente se matriculó en la Universidad de Zaragoza, pero pronto se trasladó a Barcelona para estudiar Farmacia, licenciatura que obtuvo en 1910 con un brillante expediente. Fue una de las primeras licenciadas en Farmacia y una de las tres mujeres que alcanzaron el grado universitario en 1910 en las universidades españolas. El hecho fue constatado en el periódico “La Vanguardia”, donde el 31 de abril de 1914 se dio cuenta de la emisión del título universitario a Luisa Cruces Matesanz .

Luisa Cruces compaginó la investigación con el ejercicio de la profesión de farmacéutica, llegando a doctorarse en Farmacia. Durante los últimos años de carrera y los primeros de licenciada trabajó sobre “Falsificaciones y adulteraciones de sustancias alimenticias” en la Cátedra de Higiene y en el Laboratorio Municipal de Barcelona y fue becada por el Ayuntamiento de Barcelona y por la Junta de Ampliación de Estudios (JAE). En 1912 amplió estudios sobre alimentos en Suiza (Escuela de Química de Ginebra), Alemania (Laboratorio Fresenius de Wiesbaden), y Francia (Universidad de París) y en 1913 participó en el Congreso y Exposición internacional de Gante (Bélgica), en el que pronunció la conferencia: “Papel de los albuminoides en la alimentación” .
En un artículo publicado en “La Vanguardia” (1 de julio de 1913), Luisa Cruces hablaba de algunas de sus experiencias en esta visita a la Exposición de Gante y daba a conocer su opinión sobre las estancias en el extranjero y sobre la educación de las mujeres:
DE GANTE Y SU EXPOSICIÓN
Escuelas del Hogar
Hay quien dice que los pensionados en el extranjero vuelven a España con ideas disolventes. Pues bien: no precisamente ideas anárquicas que suponen destrucción de todo lo existente, pero sí reformadoras y creadoras, como reaccionante a la humillación, a la tristeza que a menudo se experimenta al comparar y juzgar nuestro atraso. Querría una transportar, así, en un momento, mucho bueno que en nuestro país no tenemos. Y este deseo de reforma, de ver una España grande y culta, es amor a la patria, no es otra cosa.
Movida por ese ideal de estudias los progresos de las naciones más adelantadas, me encaminé a Bélgica para visitar la Exposición internacional de Gante, aprovechando la ocasión de que se celebraba en ella uno de los 79 congresos anunciados; el de enseñanza del Hogar. Es el tema que nos interesa, ahora que la mujer se ve a veces obligada a abandonar su casa paterna o conyugal para aumentar con el fruto de su trabajo lo escasos recursos de la familia, o asegurar su porvenir; desatendiendo completamente otros conocimientos que también necesita.
La nación belga, pequeña en extensión y tan grande en progresos y cultura, ha sentido con el incremento de su industria la necesidad de afirmar los conocimientos del hogar, y hoy existen hasta en los pueblos de mediana importancia Escuelas del hogar. Al mismo tiempo se atiende, naturalmente, a las escuelas profesionales, demostrando así la compatibilidad de ambas cosas.
De cada especie de escuela hay un modelo en el hermoso pabellón belga de la Exposición de Gante; pero un modelo vivo, no en cartón o yeso; una instalación real en que, por turno, cada semana, trabajan ante el público profesoras y alumnas de las escuelas del Estado.
La semana de mi estancia, trabajaron en la respetiva instalación modelo dos profesoras y 23 alumnas de la Escuela del hogar municipal de Marchienne au Pont, localidad del sur de Bélgica.
Una sección de planchado; otra de lavado de la ropa; una tarea de repasado con utilización de prendas usadas o restos de tela y nociones de corte, confección de sombreros, y ropas de niño; y por último otra sección de trabajos culinarios, eran las que funcionaban, apiñadas en derredor de los cordones que limitan la sala; y el conjunto era dirigido y vigilado por las dos profesoras.
La marcha de los trabajos culinarios, sobre todo, es muy interesante. El grupo de alumnas organiza el menú, atendiendo a sus dos aspectos, higiénico y económico. Suele consistir en una sopa, un plato de verdura, otro de carne y un postre de dulce, y debe constar, incluso el pan, de 30 a 45 céntimos por persona.
Sometido y aprobado por la profesora, se escribe el menú en la pizarra, asignando el coste de cada uno de los componentes y el total; y provistas de los necesarios delantales comienza el grupo a trabajar, siempre ante el público. La comida hecha, se dispone la mesa, en la que no falta un ramito de flores, se sirve coquetamente, y el lindo grupo satisface su apetito ante nosotros.
La sección de lavado, que lava su propia ropa, calcula las cantidades de lejía, jabón y agua necesarias, en proporción a la de ropa. La de planchado la cantidad de almidón, y así en cada trabajo se atiende a la parte científica como a la práctica.
De los visitantes salían frases de elogio para aquellas laboriosas profesoras y sus alumnas; muchachas de 13 a 16 años, que, aunque necesiten algún día acudir a la fábrica o al comercio en lucha por la vida, no descuidarán por ignorancia, como hoy sucede, los cuidados de su hogar. Y esas frases, en que había comparación con escuelas análogas de otros países, se oían en francés, en inglés, en alemán, en sueco, menos en español… Esta observación me entristecía; me sentía sola entre tanta gente y abandoné la sala.
A los pocos días comenzó el Congreso de Enseñanza del hogar. En una sesión se lamentaba una profesora italiana del escaso incremento que dichas enseñanzas tomaban en el Sur de su país, por el poco favor de que gozaban, debido a la ignorancia del público, y entonces oí que otra señora añadía en francés “En España s lo mismo”. Me acerqué a saludarla, contenta de no encontrarme sola; era una buena española que habita en un pueblecito de la provincia de León, y allá, entre aquellas campesinas, trata de organizar las nuevas instituciones de cultura.
Poco después, atraídas por ese no se qué del idioma patrio, saludamos a cuatro religiosas dominicas de Barcelona, que pronto llevarán a esa gran masa de obreras catalanas, el fruto de sus estudios en las Escuelas de la hermosa Bélgica.
Y esta vez, sintiéndonos juntas, ya más fuertes, volvimos reunidas a la sala del pabellón belga de la Exposición; a ver, a indagar, a estudiar con toda nuestra alma el hermoso modelo vivo de Escuela hogar, para procurar transportarlo, ya que no en un momento, sí dentro de muy poco, hasta el más pequeño pueblecito de nuestra querida España.
LUISA CRUCES MATESANZ
Farmacéutica pensionada en el extranjero. París junio de 1913
En su expediente de la Junta de Ampliación de Estudios figura la carta que Luisa Cruces remitió en 1919 a José Castillejos pidiéndole asesoramiento para solicitar una subvención como directora de la recién creada Residencia de Señoritas de Barcelona . El secretario la remitió a la Universidad de Barcelona, dado que la Junta no tenía previsto hacerse cargo de esta institución en ese momento. En 1926 seguía colaborando con la JAE, trabajando en una Escuela en Torreorgaz (Cáceres). En 1927 obtuvo otra beca de la Junta que le permitió residir en Bélgica seis meses para realizar estudios de Química aplicada a la Fisiología vegetal y animal en la Escuela Superior de Agricultura de Heverlee . En 1828 pronunció una conferencia en la Casa del Estudiante de Madrid sobre “Impresiones de mi vida de estudiante en el extranjero”, en la que puso de relievo el interés de las Asociaciones femeninas y como ejemplo el Hogar de Estudiantes Femeninos de Ginebra. También regentó una farmacia en la Glorieta de Quevedo de Madrid.
Publicado en: Piluca Fernández Llamas, Inocencia Torres Martínez, Cristina Baselga Mantecón y Concha Gaudó Gaudó (2011), “Pioneras en la educación secundaria aragonesa”, en G. Vicente (coord.), Historia de la Enseñanza Media en Aragón, pág. 249-346. Zaragoza. Institución Fernando el Católico.
Por investigaciones posteriores sabemos que Luisa Cruces se casó con Juan Pavón Polo, Secretario de Ayuntamiento, y tuvieron tres hijos, Luis, Juan y Juana Luisa Pavón Cruces. Tras varios destinos, Juan Pavón se asentó en Torreorgaz (Cáceres), dónde en octubre de 1936 falleció, al parecer, por suicidio.
Luisa Cruces se vinculó a la Asociación de mujeres Antifascistas y, quizá, al Partido Comunista. Tras la Guerra Civil se exilió con sus hijos a la Unión Soviética. Su hijo Juan que estudió en las Escuelas de Ingeniería Técnica de Moscú y Odessa, pero en los años 70 del pasado siglo volvió a España y trabajó en Málaga como ingeniero e inventor.
Su hija Juana se trasladó a México, con la ayuda del ex ministro y presidente de la República en el exilio José Giral.

NOTAS
1 Flecha García, Consuelo (1996), Las primeras universitarias en España. Madrid, Ed. Narcea.
2 La Vanguardia, 19 junio de 1910, pág. 7 y 21 de abril de 1914. Pág. 3.
16 http://hemeroteca.lavanguardia.es/preview/1914/04/21/pagina-3/33335196/pdf.html 23
3 Flecha García. Op. cit. Pág. 207.
4 El periódico ABC de Madrid de 3 de febrero de 1928, da cuenta de una conferencia pronunciada por la Doctora en Farmacia doña Luisa Cruces Matesanz; disponible en: http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1928/02/03/021.html
5 Archivo JAE, expediente de L. Cruces Matesanz, http://archivojae.edaddeplata.org/jae_app/jaemain.html
6 La Vanguardia, 01/07/1913, pág. 3.
http://hemeroteca.lavanguardia.es/preview/1913/07/01/pagina-2/33349963/pdf.html
7 En esta carta Luisa Cruces hace referencia a Mariano Matesanz, primo suyo; este empresario agrícola, comerciante de fosfatos y abonos agrícolas, miembro de la Asociación de Agricultores de España, fue un político liberal y agrarista, concejal y diputado provincial de Madrid, senador y diputado en las Cortes por su provincia natal, Segovia.
8 Carmen Magallón, Pioneras españolas en las ciencias, CSIC, Madrid, 1999, p. 147 y Archivo JAE.
9 ABC, Madrid, 3 de febrero de 1928, disponible en: http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1928/02/03/021.html
10 Boletín Oficial de Cáceres, 29 de octubre de 1936.
11 Archivo Histórico Nacional. Carta de Luisa Cruces a José Giral en solicitud de ayuda para trasladar a su hija, Juana Pavón, desde la URSS a México. https://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/description/6283215
