
Tal y como nos cuenta Mariano García en su artículo de 29/01/2026 en El Heraldo, durante casi una década, el Retrato de Narcisa Barañana permaneció fuera de la sala dedicada a Goya en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York. El museo lo había retirado en 2016 tras años de dudas sobre su autoría. Sin embargo, el cuadro acaba de regresar a su emplazamiento original, con la cronología y el título corregidos y plenamente reconocido de nuevo como obra del pintor aragonés.
Detrás de este giro está un artículo de los historiadores del arte aragoneses Arturo Ansón ( también socio fundador de nuestra asociación IPGOYA) y Javier Martínez Molina. Tras enviarlo al Metropolitan y aportar documentación adicional, el museo decidió rápidamente devolver la obra a la sala.
La historia del cuadro es fascinante: era prácticamente desconocido hasta que el navarro Felipe Modet lo prestó en 1900 a la gran exposición de Goya en Madrid. Poco después fue adquirido por el marchante parisino Paul Durand-Ruel y acabó en el Metropolitan en 1929. Allí nadie cuestionó su autoría hasta 1964; en 1995 pasó a ser “atribuido” y en 2016 fue relegado a los almacenes.
Ansón y Martínez Molina sostienen que la desatribución fue débil: estilísticamente encaja con Goya y el retrato está firmado en el anillo de la dama, como en la Duquesa de Alba de negro. Además, la investigación archivística ha permitido reconstruir su procedencia y explicar por qué se perdió la identidad de los retratados.
El retrato formaba pareja con otro masculino (ambos de 111,5 x 80 cm), pintados con años de diferencia: ella hacia 1805 y él en 1815. Tras varias herencias familiares, Modet los sacó a la luz en 1900.
Este episodio va más allá de una sola pintura: muestra que la obra de Goya sigue siendo un campo en revisión. Ha habido desatribuciones acertadas y otras precipitadas, pero la investigación rigurosa y el trabajo en archivos siguen siendo fundamentales.
¡ENHORABUENA!
Leer toda el artículo de El Heraldo AQUÍ
Ver el vídeo de Aragón TV AQUÍ
