Miguel Catalán Sañudo (Zaragoza, 9 de octubre de 1894- Madrid, 11 de noviembre de 1957) fue un investigador español pionero en el campo de la espectrografía, la estructura del átomo y la astrofísica. Está considerado uno de los científicos más brillantes de la Edad de Plata de la ciencia española (1898-1936).

FAMILIA

Miguel Catalán (dcha.), con su padre y su hermano. (Imagen: Archivo de la familia Bauluz)

Era el segundo hijo del matrimonio formado por la calandina María Sañudo Fernández y Agustín Catalán Latorre, catedrático de Psicología, Ética y Derecho del Instituto General y Técnico de Zaragoza (actual Goya), natural de San Martín del Río (Teruel).

Apadrinado por su tío Miguel Sañudo Fernández, fue bautizado el día 15 de octubre en la zaragozana  iglesia de San Miguel de los Navarros, próxima al domicilio familiar, situado en la calle Espartero, número 1 (en un edificio hoy desaparecido). Se le impusieron los nombres de Miguel, Antonio, Santiago y Dionisio.

Tuvo un hermano dos años mayor que él llamado Diego, que  falleció a los diecinueve años, y dos hermanas: Manuela y Pilar*.

ESTUDIOS DE SEGUNDA ENSEÑANZA Y  UNIVERSITARIOS

Acta del Grado de Bachiller de Miguel Catalán. (Imagen: Archivo histórico IES Goya)

Diego y Miguel Catalán iniciaron los estudios de bachillerato en el curso 1903-1904, como alumnos libres, en el Instituto General y Técnico de Zaragoza, donde estuvieron matriculados también durante los cursos 1906-1907 y 1908-1909 (en este último, como alumnos oficiales). Sin embargo, en los cursos 1904-1905, 1905-1906 y 1907-1908, ambos fueron  alumnos libres no colegiados del Instituto de Teruel. El motivo de tal cambio lo expone  Agustín Catalán en el escrito dirigido al director del Instituto de Zaragoza el 26 de abril de 1905. En él  solicitaba el traslado de matrícula de sus dos hijos al Instituto de Teruel, porque quien se encargaba de su educación era su hermano Tomás Catalán Latorre, residente en San Martín del Río,  lo que corrobora  la declaración adjunta de Tomás. Ambos documentos forman parte del expediente del alumno Diego Catalán Sañudo.

Expediente de Bachillerato de Miguel Catalán. (Imagen: Archivo histórico IES Goya)

Miguel, que obtuvo excelentes calificaciones, realizó los ejercicios de grado (escrito, oral y práctico) el 28 de junio de 1909 ante un tribunal presidido por el catedrático de Historia Natural Manuel Díaz de Arcaya, que le otorgó la calificación de sobresaliente y Premio Extraordinario.  En un expediente académico plagado de sobresalientes, resulta sorprendente que uno de sus dos únicos aprobados lo obtuviera precisamente en Química general; el otro, en Caligrafía.

En Zaragoza  cursó  los estudios universitarios, licenciándose en Ciencias, Sección Químicas, en 1913 (título expedido el 2 de junio de 1914), de nuevo con sobresaliente. Obtuvo Matrícula de Honor en ocho de las catorce asignaturas y, en el resto, sobresaliente; pero, según Sánchez Ron, no fue el número uno de su promoción, sino el dos. Los estudios de Ciencias —cuya Facultad estaba ubicada en el actual edifico del Paraninfo— tenían entonces escasa demanda en Zaragoza: en la promoción de Catalán  (la 35)  se graduaron solamente siete estudiantes: cinco en Químicas, uno en Exactas y Físicas y uno en Exactas. Ante el tribunal presidido por don Paulino Savirón Caravantes —con don Antonio de Gregorio Rocasolano como vocal y don Pedro Ferrando Mas como secretario— , Miguel realizó el 30 de septiembre de 1913 el examen para optar al Premio Extraordinario de Licenciatura, que se le otorgó por unanimidad cuando aún no había cumplido los diecinueve años.

SUS PRIMEROS EMPLEOS

Una vez graduado, se incorpora inmediatamente al mundo del trabajo. Desde el 1 de octubre de 1913 hasta el 30 de septiembre de 1915  desempeñó el cargo de químico en la Sociedad Aragonesa de Portland Artificial, fábrica de cemento fundada por  Paulino Savirón situada en la localidad de Quinto de Ebro (Zaragoza). Sánchez Ron supone que debió de ser una dedicación a tiempo parcial ya que simultáneamente ejercía la docencia en el Instituto de Zaragoza, donde fue nombrado Ayudante interino de la Sección de Ciencias, puesto que ocupó hasta que el 25 de octubre de 1915 tomó posesión como Ayudante numerario del Instituto de Huesca, plaza obtenida mediante concurso oposición. Sánchez  Ron cree que debió de solicitar excedencias temporales ya que a partir de enero de 1915 se encontraba  en Madrid, pues había decidido doctorarse cuando el título de doctor solo podía obtenerse en la Universidad Central.

DOCTORADO. INVESTIGACIÓN Y DOCENCIA

En Madrid se hospedó inicialmente en una pensión de la calle del Arenal, donde era conocido por los otros huéspedes como “el sabio”  y “el alpinista” por sus frecuentes excursiones a la sierra madrileña. Desde 1916 hasta su matrimonio en 1922, se alojó en la Residencia de Estudiantes, a excepción del curso 1920-1921, becado en Londres.

En la Residencia tenía su habitación junto a la de García Lorca. Allí conoció a Grande Covián,  Dalí, Rafael Alberti y María Teresa León. Elisa Bernis, esposa de Gonzalo Menéndez-Pidal Goyri (citada por Barceló),  recordaba que Catalán convivió con un pequeño clan aragonés, muy unido, integrado por Luis Buñuel, Jordana de Pozas o  el bibliotecario y gestor cultural Juan Vicens de la Llave, entre otros.  Fue precisamente Catalán quien  presentó  a Buñuel  y a la poeta Concha Méndez , que fueron novios durante siete años.

Miguel Catalán (sentado, primero por la izquierda) en el jardín de la Residencia de Estudiantes. De pie, Luis Buñuel (primero a la derecha). Hacia 1917. (Imagen: Archivo Fundación Ramón Menéndez Pidal)

Según González  Bardavío, al llegar a Madrid se dirigió, por indicación del profesor Savirón,  al doctor Ángel del Campo Cerdán, catedrático de análisis químico y encargado de la sección de espectrografía del Laboratorio de Investigaciones Físicas (LIF) de la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE), presidida por don Santiago Ramón y Cajal. En este laboratorio, entonces el centro de investigación en física y química-física más importante del país, inició su  doctorado en octubre de 1915. En enero de ese mismo año había ingresado en  el servicio militar.  En 1916 publica su primer trabajo científico, dirigido por Ángel del Campo, introductor de la espectrografía en España que, como director de su tesis, orientó su  investigación hacia ese campo. La espectrografía,  explica Gabriel Barceló, es un procedimiento de análisis químico que  permite conocer la composición de cada elemento, identificarlo por su huella espectral.  En esta primera publicación Catalán  cita cuatro veces al experto espectroscopista Alfred Fowler,  profesor de astrofísica del Imperial College of Science and Technologie de Londres. En junio de 1917 se doctoró  con la tesis Espectroquímica del magnesio. Nuevas líneas en su espectro y en el de la plata, que obtuvo la calificación de sobresaliente y Premio Extraordinario y fue publicada ese mismo año en Zaragoza.

El 27 de octubre  la JAE le concedió una pensión de un año para proseguir su formación en Estados Unidos, pero  no la pudo disfrutar  pues se le denegó el permiso para viajar porque Estados Unidos era una de las potencias implicadas en la Primera Guerra Mundial y porque  Catalán, que pertenecía al reemplazo de 1915 y solo había tenido que cumplir cinco meses de servicio activo — acogiéndose probablemente al sistema de “soldado de cuota”— , no había sido licenciado del servicio militar, pues todavía se encontraba dentro del periodo de tres años de servicio obligatorio. De hecho, en mayo de 1917 fue ascendido a sargento. En el escrito de solicitud de dicha pensión —firmado en Madrid, el 6 de febrero de 1917— declara ser Ayudante numerario en propiedad del Instituto de Huesca y estar domiciliado en Zaragoza, calle de la Independencia, 24 -3º.

Continúa, pues, su labor como investigador en el laboratorio de la JAE y  la actividad docente en segunda enseñanza, una dualidad  vocacional  que será una constante en su vida, como observa Gabriel Barceló. En 1918, por intervención de la JAE, su plaza de Ayudante numerario en el Instituto de Huesca  se traslada al Instituto San Isidro de Madrid, donde toma posesión en enero de 1919 y  continúa durante el curso 1919-1920.  Al mismo tiempo, desde el curso 1918-1919,  enseña en el grupo de niñas del recién creado Instituto-Escuela — un centro innovador, vinculado también a la JAE—   y, desde el curso 1919-1920,  como aspirante al Magisterio secundario en el mismo centro, donde continuó en el curso siguiente ya como profesor.  En este centro, del que era docente María Goyri,  conocerá a la hija de esta y de Ramón Menéndez Pidal, Jimena (1901-1990), a quien dio clase en el curso 1919-1920 y que años después se convertirá en su esposa.  Así entra en contacto con la familia Menéndez Pidal y empieza a forjar su entrañable amistad con Gonzalo, hermano de Jimena. No por ello se olvida de su ciudad natal: en 1919 la zaragozana imprenta Casañal de Zaragoza publica sus  Ejercicios Prácticos de Química.

En febrero de 1920 obtiene plaza de catedrático en el Instituto de Palencia, donde toma posesión el 1 de marzo, y ese mismo año consigue el traslado al  de  Ávila. Pero no llegó a incorporarse porque Santiago Ramón y Cajal, como presidente de la JAE, solicitó al Ministro de Instrucción Pública que Catalán fuese adscrito al  Instituto-Escuela como catedrático de Física y Química, lo que le permitiría continuar su labor investigadora. En 1930 obtuvo la plaza en propiedad —en consecuencia, cesó en el instituto al que  estaba adscrito— y la  mantuvo  hasta lograr una cátedra universitaria en 1933.

Su paso por el Instituto-Escuela distó mucho de ser para él un empleo de subsistencia pues,  según Leonor Gónzález, introdujo en sus clases metodologías innovadoras como la inspirada en el sistema unitario Morton que utilizó con los alumnos de último curso de bachillerato: agrupó los contenidos de la asignatura en torno a unos cuantos centros de interés para el alumnado, como el automóvil, la cámara fotográfica o la luz eléctrica. De su trabajo en esta institución da cuenta en el opúsculo “Exposición de la enseñanza cíclica de la física y la química” (1931), escrito  con León Maroto e ilustrado con dibujos de los alumnos. A esta publicación seguirán otras de igual título dedicadas a los sucesivos cursos.

SU GRAN APORTACIÓN A LA CIENCIA: EL DESCUBRIMIENTO DE LOS MULTIPLETES

Pero, en su afán por profundizar en sus investigaciones y mejorar su formación como docente, en septiembre de 1920, con veinticinco años y diez trabajos científicos publicados, consigue marchar a Londres, pensionado por la JAE, para trabajar como investigador en el Imperial Institute of Sciencie and Technology, bajo la dirección de Albert Fowler. Allí  estudia los espectros de otros elementos más complejos y realiza un descubrimiento de enorme trascendencia.

Imágenes de las líneas espectrales del manganeso (Mn), publicadas en 1922 en el trabajo original de M. Catalán en Philosophical Transactions of the Royal Society. (Imagen: Wikipedia)

Por indicación de Fowler se dedica a investigar el espectro del escandio, pero, obsesionado con los dos espectros que había podido observar en los meteoritos,  en sus horas libres y por propia iniciativa, trabaja sobre el cromo y, especialmente, sobre el manganeso, en cuyo espectro advierte unos grupos de líneas afines y muy próximas  que mostraban ciertas regularidades, a los que llamó ‘multipletes’. Hasta entonces se conocían regularidades de esta naturaleza para átomos más sencillos, denominadas dobletes y tripletes. Las agrupaciones más numerosas de líneas descubiertas por Catalán  le permiten  establecer una correlación entre la estructura del átomo de cada elemento y los multipletes observados en su espectro. En palabras de Gabriel Barceló,  “la identificación de los multipletes del espectro de cada elemento permitía deducir la estructura de ese átomo, y confirmar el número de electrones y protones de ese elemento”. Su hallazgo supuso un avance muy importante en el conocimiento de la estructura atómica, así como en el desarrollo de la teoría cuántica y de la astrofísica. 

Con sus descubrimientos, señala Barceló,  Catalán había dejado de ser un químico analista espectroscópico  y se había convertido  en “un investigador físico precursor de la estructura atómica”. También había conseguido que la espectroscopia, además de un método de análisis químico, pasase  a ser una disciplina de física experimental.

En ausencia de Catalán, que había regresado a España en otoño de 1921, la memoria de su trabajo fue presentada por el propio Fowler en la Royal Society of London el 23 de marzo de 1922 y publicada en sus ‘Philosophical Transactions’ en julio de ese mismo año, bajo el título de “Series and other regularities in the spectrum of manganese”.

RECONOCIMIENTO INTERNACIONAL Y MATRIMONIO

Los resultados de sus investigaciones atraen pronto la atención de científicos de todo el mundo, como el astrofísico estadounidense Henry Norris Russell y el físico de Múnich Arnold Sommerfeld, que conoció a Catalán en Madrid cuando en la primavera de 1922 vino a su universidad a dictar una serie de conferencias. También el físico danés Niels Bohr, premio Nobel de Física por sus trabajos sobre la estructura atómica y la radiación,   se hizo eco de los resultados de  Catalán en las conferencias pronunciadas en Gotinga en junio de 1922. Incluso antes de publicar su trabajo, el científico indio Megnad Saha, becario en el mismo laboratorio del Imperial College, ya se había referido a él en un artículo publicado en le revista ‘Nature’ el 28 de junio de 1921.

Miguel Catalán y Jimena Menéndez-Pidal. (Imagen: Archivo Fundación Ramón Menéndez Pidal)

A su regreso a España, contrajo matrimonio con Jimena Menéndez-Pidal Goyri el 3 de diciembre de 1922 en la iglesia parroquial de San Marcos, en Madrid. Fueron  sus padrinos don Agustín Catalán Latorre y doña María Goyri. Actuaron como testigos Blas Cabrera, director del LIF, y Faustino Menéndez Pidal. Una vez casados, se instalaron en la casa familiar  de los Menéndez Pidal, en la madrileña cuesta del Zarzal, hoy sede de la Fundación Menéndez Pidal. En 1928  nació Diego, su único hijo, que, siguiendo la estela de su abuelo materno, se convertiría en un eminente filólogo. Diego Catalán recordaba que  sus padres solían viajar a Aragón por razones familiares.  Así lo hicieron a los pocos días de su boda, en las Navidades de 1922,  y se ofrecieron a recopilar  romances, como habían hecho antes los padres de Jimena en la ruta del Cid, si bien no existe seguridad de que lo lograran. Hay constancia, en cambio,  de que en las Navidades de 1923 realizaron esta actividad en una excursión a Angüés, donde se había casado Manuel, un hermano de Agustín Catalán, y en la Semana Santa de 1924 lo hicieron por tierras del Jiloca (Daroca) y en Calanda. 

Visita de Albert Einstein al LIF, 1923. Miguel Catalán, a la derecha, con bata). (Imagen: Archivo General de la Administración AGA)

El 2 de marzo de 1923 Catalán conoció a Albert Einstein cuando este visitó el LIF invitado por Blas Cabrera. Más tarde coincidirá con él en Princeton. En junio de 1924 la Academia Española de Ciencias lo designa miembro del Comité de la Unión Internacional de Física Pura y Aplicada. Ese mismo año fue invitado por Sommerfeld a  trabajar durante un curso en la Universidad de Múnich, ya que  deseaba conocer  los métodos de trabajo de Catalán y los resultados obtenidos. Apoyado por el profesor alemán, Catalán consiguió una beca del International Education Board (IEB), de la Fundación Rockefeller.  Jimena, que lo acompañó,  recordaba que aquel fue su verdadero viaje de novios. De camino, visitaron París y, desde Múnich,  realizaron viajes a Tubinga y a Bonn, e incluso tuvieron ocasión de esquiar en los Alpes. En Múnich, Catalán trabajó en colaboración con Karl Bechert, ayudante de Sommerfeld. Una vez acabado el curso, Sommerfeld le expresó su deseo de continuar trabajando en estrecha colaboración, pero será ahora Bechert quien se desplace a Madrid becado por la misma institución estadounidense durante el curso 1925-1926. La relación de Catalán con la escuela de espectroscopia teórica de Munich será muy estrecha en estos años: entre 1925 y 1926 publicarán seis trabajos en colaboración, en español y alemán. También desde otros países requieren su colaboración  en trabajos de investigación  basados en los multipletes.

EL INSTITUTO DE INVESTIGACIONES FÍSICAS Y QUÍMICAS, EL “EDIFICIO ROCKEFELLER”

El escaso material espectroscópico de que disponía el LIF dificultaba los avances de las investigaciones  en espectrografía de Catalán y su equipo, en las que el IEB de la Fundación Rockefeller seguían mostrando un enorme interés.

Por ello, en 1926 la JAE  y el IEB llegan al acuerdo de crear un nuevo Instituto Nacional de Física y Química financiado por el IEB. La Fundación Rockefeller aportaba 420.000 dólares para la construcción y dotación del centro, con el compromiso del Estado español de ocuparse del funcionamiento del mismo.  En 1927 Miguel Catalán y Jimena,  con el científico Enrique Moles y dos arquitectos, visitarán distintos países europeos para conocer centros de investigación de Francia, Alemania, Dinamarca y Holanda.

Además de ocuparse  de asesorar en el diseño del proyecto del nuevo centro de investigación, Catalán continuó con sus investigaciones, entre las que destacan sus trabajos sobre el espectro del hierro, iniciadas en 1924, que plasmó en el artículo titulado “Estructura del espectro del hierro” —publicado en 1930 en los Anales de la Sociedad Española de Física y Química—, y en el trabajo “Desperta ferro”, merecedor del Premio Internacional Pelfort  en su edición de 1930.  Los intentos de que se trasladara a Estados Unidos   para continuar sus trabajos,  resultaros infructuosos pues — según cree Barceló— Catalán rechazó la oferta, temeroso quizá, de que se tratase de un viaje sin retorno y convencido  de que, incluso trabajando  en las peores condiciones, se pueden obtener grandes resultados, idea  que vino  a confirmar Marie Curie en la conferencia impartida en 1931 en la Residencia de Estudiantes.

Edificio Rockefeller. (Imagen: Diario Público)

El 6 de febrero de 1932 se inauguró el edificio del Instituto de Investigaciones Físicas y Químicas (INFQ),   pronto conocido como “el Rockefeller”, que estaba dotado de los medios técnicos más avanzados de la época. La ceremonia contó con la asistencia del Ministro de Instrucción Pública don Fernando de los Ríos y varios sabios extranjeros: el físico francés Pierre Weis, que desarrolló la teoría del ferromagnetismo; el físico alemán Richard Willstátter, Premio Nobel de Química 1915; Arnold Sommerfeld; el químico austrohúngaro Otto Hönigschmid, de la Universidad de Múnich, que determinó la masa atómica de unos cincuenta elementos químicos, y Paul Scherrer, físico suizo profesor de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich.

Al frente del nuevo Instituto, que  absorbió al personal del LIF, se puso al físico Blas Cabrera. Miguel Catalán fue nombrado jefe de su Sección de Espectrografía Atómica, cargo que desempeñó hasta el comienzo de la guerra en el verano de 1936.  El 27 de marzo visitó las instalaciones el presidente de la República Niceto Alcalá Zamora.

Catalán había ido formando a lo largo de los años  una activa escuela de espectroscopia, en la que colaboraron investigadores españoles y algunos extranjeros como el alemán Bechert, el portugués M. T. Antunes  o el astrónomo argentino Gaviola. Llama la atención la notable presencia de mujeres. En una sección integrada por unas doce personas, trabajaron  entre 1931 y 1936 siete científicas: Dorotea Barnés, Josefina Aguado, Pilar Madariaga, Carmen Mayoral, Rosa Bernis, Paz García del Valle y  Pilar Martínez Sancho, que publicaron un total de trece trabajos. Tres de ellas (Dorotea Barnés, Pilar de Madariaga y Paz García del Valle) recibieron ayudas para ampliar estudios en el extranjero.  El equipo trabajó sobre los espectros del cromo, molibdeno y cobalto, y se abrieron nuevas vías de investigación como la espectroscopia Raman, en cuya técnica profundizó Dorotea Barnés en Austria.

PROFESOR UNIVERSITARIO

Miguel Catalán observando una imagen de líneas espectrales. (Imagen: Archivo Fundación Ramón Menéndez Pidal)

En 1932 su carrera experimenta un notable cambio pues pasa a impartir clases en la Universidad Central cuando la Real Academia  de Ciencias decide aprovechar los conocimientos de Catalán en la formación de los doctorandos. Con este fin, es nombrado profesor  universitario de Espectrografía y Estructura del átomo,  para un periodo de cinco años, en la cátedra Conde de Cartagena, creada por la Fundación Conde de Cartagena de Indias y dependiente de la Real Academia de Ciencias. Por este motivo, en enero de 1933 solicita la excedencia  temporal como catedrático del Instituto-Escuela. Durante el periodo académico 1932-1933 impartió un curso sobre la física atómica y la espectroscopia y, en colaboración con Pilar de Madariaga, publicó un trabajo titulado Estudios sobre series espectrales IV- Molibdeno, presentado ante la Academia en octubre de 1933.

No agotó Catalán el periodo de cinco años en la cátedra Conde de Cartagena, pues en julio de 1934 ganó por oposición la cátedra universitaria de Estructura atómico-molecular y espectroscopia, cuyo contenido fundamental estaba estrechamente relacionado con sus investigaciones.  La cátedra, de nueva creación e incorporada a los estudios de doctorado, pertenecía a la Sección de Químicas de la Facultad de Ciencias. Fue creada por el Ministerio de Instrucción Pública a petición de la Universidad Central, en reconocimiento a la labor investigadora de Miguel Catalán.

En este periodo inicia su intercambio epistolar con los especialistas de la Universidad de Princeton  Allen Goodrich Shenstone,  H. N. Russell y Charlotte Moore, interesados en sus trabajos. Sus investigaciones se centran en el análisis de espectros de sustancias sometidas a campos magnéticos buscando la confirmación a sus hallazgos sobre la estructura del átomo.

LA GUERRA CIVIL Y EL EXILIO INTERIOR

Miguel Catalán con Diego y un combatiente conocido de la familia. Segovia, 1937. (Imagen: Archivo Fundación Ramón Menéndez Pidal)

El estallido de la Guerra Civil sorprendió a la familia Menéndez Pidal-Catalán en San Rafael. Desde allí, huyendo de los bombardeos, marcharon a El Espinar y después a Segovia capital, controlada por los sublevados, donde muchos días —cuenta Barceló— tenían que comer de fiado.  Catalán empezó a  colaborar como voluntario en un Centro de Información de Heridos, donde se ocupaba de conducir automóviles y de llevar el registro de los heridos de guerra.  Más tarde, comenzó a dar clase en el Instituto de Bachillerato. Desde Segovia escribió a Unamuno, rector en Salamanca, ofreciéndose como profesor, pero su gestión no obtuvo resultados.

Desde el inicio de sus actividades comienza a ser vigilado por los servicios de información “nacionales”, que desconfían de la familia Menéndez Pidal-Catalán y  sospechan, sin fundamento, que Catalán pueda utilizar su puesto en el Centro de Información de Heridos — que le permite trasladarse a otras provincias y al frente de Guadarrama— para realizar labores de espionaje.  A comienzos de 1937 fue llamado a la Comandancia Militar acusado de espionaje. Salió libre, según algunas versiones,  gracias a que un policía rompió la denuncia porque su  hijo, alumno del Instituto,  identificó a Catalán como su profesor favorito. No obstante, Gabriel Barceló contradice esta versión, que califica de leyenda,  dado que Catalán  no inició su actividad en el Instituto de Segovia hasta enero de 1938. Tanto Barceló como  Sánchez Ron sospechan que el hecho de que la detención  no tuviera mayor trascendencia pudo deberse a la intervención del marido de su hermana Pilar,  ingeniero militar.

Aislado en Segovia, sin recursos y en un ambiente hostil, no tenía posibilidad de acceder  a su laboratorio ni a sus materiales de trabajo, que habían quedado en Madrid (en la zona republicana). Mientras,  los científicos estadounidenses de Princeton y Boston, preocupados por su situación personal y temerosos de que sus trabajos se perdieran, intentaron en el verano de 1937 que Catalán viajara a Estados Unidos como profesor visitante. Pero, según recordaba Diego Catalán, el gobierno de Burgos les negó el visado  por su parentesco con Ramón Menéndez Pidal.  Este, que se había trasladado a Madrid al estallar la guerra, era considerado persona afecta a la República, sobre todo, desde que la prensa de Madrid publicó una fotografía de la boda civil de Gonzalo con Elisa Bernis, celebrada en diciembre de 1936 en el Quinto Regimiento;  en ella aparecen los desposados junto a los padres del contrayente, el Dr. Marañón y el general Líster. Pero, añade Diego, que gracias a la intervención de Líster, pudo don Ramón salir de España acompañado de su esposa y  de Gonzalo y Elisa. Mientras don Ramón comienza un exilio que lo llevará a Estados Unidos, donde intenta reagrupar a la familia, doña María y Elisa regresan a Segovia desde Burdeos.

Los servicios de inteligencia militar emiten informes periódicos, buscando pruebas de su culpabilidad, para  iniciar, desde fechas tempranas, el proceso contra Miguel Catalán. Ya el 7 de enero de 1938, la comisión depuradora de la Universidad de Zaragoza se interesa por la información reunida sobre él y el 20 de enero la Cruz Roja le agradece los servicios prestados en el Centro de Información de Heridos. Unos meses antes, su padre también había sido depurado en Zaragoza. Mientras, Catalán, ajeno a su delicada situación, sigue investigando en su casa con los materiales que recibe de América para ayudarle a rehacer su trabajo sobre el hierro, desaparecido durante la guerra, cuando su colaborador Julio Vicente, que llevó con él los papeles, perdió la vida en el frente.

Al acabar la contienda, Miguel Catalán fue sometido a un proceso de responsabilidades políticas del que no resultó absuelto hasta 1945. Se le acusa de ser “persona de ideas antirreligiosas, afiliado a Izquierda Republicana y protegido de la Institución Libre de Enseñanza”; de cooperar “a la obra descristianizadora y tiranizante del Gobierno del Frente Popular”, simplemente por haber sido nombrado (contra su voluntad) miembro de la “Comisión para la reforma de la segunda enseñanza”; de no colaborar, “sino en la apariencia con el Glorioso Movimiento Nacional y aun hay sospecha de que actuó de espía”, e incluso de haber intentado evadirse de la zona nacional en septiembre de 1936. A pesar de que no pueden probarse los cargos que se le imputan —sus compañeros del Centro de Información de Heridos declaran a su favor—, el 27 de abril de 1940  el Ministerio resuelve “que se le imponga como sanción, cambio de servicio, postergación por dos años e inhabilitación para cargos directivos y de confianza”. Sin embargo, en marzo de 1940 se le había permitido viajar a Lisboa, invitado por Antunes,  para impartir una serie de conferencias, muy celebradas por la prensa lusitana.

Miguel Catalán leyendo. (Imagen: Archivo Fundación Ramón Menéndez Pidal)

Los dos años de postergación se prolongaron hasta seis. Aunque legalmente no se le desposeyó de su cátedra y se le siguió pagando la tercera parte del sueldo (sin complementos), fue separado de la cátedra  y se le prohibió el acceso a su laboratorio en el Instituto Nacional de Física y Química, perteneciente ahora al CSIC, organismo creado por el gobierno de Franco para sustituir a la JAE, como ha señalado Sánchez Ron. Por ello, entre 1940 y 1946, se vio obligado a trabajar en la industria privada como asesor para “Mataderos de Mérida”, para la fábrica de productos químicos Zeltia, para Industria Riojana y para los laboratorios IBYS, como ha contado Diego Catalán.  Incluso colaboró con  Grande Covián —en situación similar a la suya—,  a quien había conocido en  la Residencia de Estudiantes y con quien publicó tres artículos entre 1942 y 1944. En esta etapa inventó un aparato  para valorar la vitamina A y un colorímetro.

También colaboró en el Colegio Estudio,  proyecto pedagógico iniciado por su esposa  que pretendía continuar el espíritu del Instituto-Escuela creado por la ILE. Allí impartió clases entre 1940 y 1946. Uno de sus alumnos, Gabriel Barceló, recuerda que la mitad de los estudiantes de su promoción estudió Ciencias Físicas por influencia del magisterio de Catalán. Este  publicó un libro de Física y Química para sexto de Bachillerato, algo en lo que ya tenía experiencia, pues antes de la guerra había publicado otros manuales.

LA LENTA REHABILITACIÓN

La recuperación de su cátedra se produjo  a comienzos de 1946. Parece que su primera clase, de un curso de doctorado sobre la estructura del átomo,  tuvo lugar un 2 de febrero, sábado. Al llegar a la Universidad, lo esperaba un grupo de profesores para darle la bienvenida. Según consta en el guion de su primera clase, la inició con un “Decíamos ayer”, emulando a Fray Luis de León, como si no hubiera existido ese largo  paréntesis de diez años. Al finalizar, fue ovacionado por sus alumnos.  Su rehabilitación, sin embargo, era solamente parcial, pues continuaba  vigilado y se le seguía impidiendo investigar en España e incluso acceder a bibliotecas científicas. La opinión unánime de sus biógrafos es que esta falta de visión de las autoridades españolas, casi con total seguridad, privó a nuestro país de un Premio Nobel de Física.

En el laboratorio del Instituto de Óptica del CSIC, hacia mediados de los años 50. (Imagen:Archivo Fundación Ramón Menéndez Pidal )

Con fecha 8 de enero de 1948 consigue, por fin,  permiso del Ministerio para realizar con Jimena el viaje tantas veces postergado a Estados Unidos, donde permaneció quince meses.  Invitado por la American Philosophical Society, trabajó en el National Bureau of Standards (NBS)  con Meggers y Charlotte Moore; en el Massachusetts Institute of Tecnology  (MIT), en Boston, con Harrison, y en la Universidad de Princeton con Shenstone. En 1949 se divulgó  la tabla periódica de los elementos de Miguel Catalán, basada en el análisis de los espectros atómicos, en la circular 497 del NBS y en el libro Introducción a la Física Teórica de Juan Cabrera.

Mientras, Otero Navascués, director del Instituto de Óptica Daza Valdés del CSIC,  que a raíz de sus viajes a Estados Unidos  había sido consciente del prestigio de Miguel Catalán entre los científicos de ese país, había  iniciado una operación para incorporar a Catalán a dicho Instituto. Pero tardó más de dos años en superar las dificultades con que tropezó su proyecto, entre ellas, las reticencias de Catalán, que fue nombrado finalmente jefe de la Sección de Espectros Atómicos. Allí inicia la creación de un nuevo equipo de investigadores, núcleo de la llamada II Escuela de Espectroscopia o Escuela Madrileña, del que formaban parte Fernando Rico, Olga García Riquelme, Rafael Velasco y Laura Iglesias, que se ocuparán del estudio de la espectroscopia atómica.

En el verano de 1950 es invitado a participar en el curso “De la estructura de la molécula al núcleo atómico” en la Universidad de verano de Santander. En 1950-1951 y en 1953,  marcha de nuevo a Estados Unidos para trabajar en el National Bureau of Standards en Washington y en la Universidad de Princeton. La correspondencia mantenida en este periodo con Otero Navascués pone en evidencia  que el objetivo de este al recuperar a Catalán era utilizar su prestigio para conseguir ayudas de la Fundación Rockefeller para el CSIC.

En 1952 es nombrado miembro de la Joint Commission for Spectroscopy del International Council  of Scientific Unions, y es autorizado a participar en Roma en el Congreso Internacional de Astronomía. Viaja también a Francia y a Inglaterra. En 1953 regresa a Princeton, donde había sido nombrado “Research Associate” con el rango de profesor, por un periodo de seis meses y con un sueldo de 650 dólares mensuales, para trabajar en “problemas atómicos”.

Pasaporte de Miguel y Jimena. (Imagen:Archivo Fundación Ramón Menéndez Pidal)

En 1955 es elegido académico de número de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Madrid, pero no llegó a pronunciar el discurso, que iba a versar sobre el Sistema Periódico de los Elementos, historia y propuestas sobre el mismo. Ese mismo año, en compañía de Jimena, viaja a Caracas, donde imparte un curso sobre Física Nuclear. Visitan después Argentina y Estados Unidos, donde su hijo Diego trabajaba como profesor. En 1956 participa en la Universidad de Ohio en un simposio sobre Estructura Molecular y Espectrografía.

En 1957 se le autoriza a viajar a Francia, Italia y Suiza y es elegido miembro del Colegio de Aragón. Recibe este nombramiento pocos días antes de su muerte, por lo que no pudo recoger la placa con este honor. Cuando falleció, de forma inesperada, estaba investigando sobre espectros de átomos múltiplemente ionizados presentes en algunos tipos de  estrellas. Había publicado más de noventa trabajos científicos en revistas especializadas.

Barceló puntualiza que, durante estos años, Miguel Catalán siguió sin disfrutar de una vida social o cultural pública. Se dedicaba exclusivamente a su trabajo y participaba únicamente en los actos académicos que le afectaban, es decir, vivía cultural y socialmente exiliado en su propio país.

RECONOCIMIENTOS

En 1970 la Unión Astrofísica Internacional acuerda dar el nombre de Miguel Catalán a un grupo de cráteres de la cara oculta de la Luna, en reconocimiento a sus aportaciones a la astrofísica.

Grupo de cráteres Miguel Catalán. (Imagen: NASA. Dominio público)

Dos institutos de enseñanza secundaria, uno en Coslada y otro en Zaragoza, llevan su nombre, así como el Centro de Física (CFMAC) del CSIC.

Sello de correos dedicado a Miguel Catalán, con el átomo y el espectro del manganeso, y postal, con la torre mudéjar de la iglesia de San Martín del Río, al fondo. (Servicio de Correos de España, 1994)

En 1994, conmemorando el centenario de su nacimiento, Correos emite un sello de 65 pesetas y varias tarjetas postales. En 2005 la Comunidad de Madrid instituye el Premio de Investigación Miguel Catalán; en 2018 el  Grupo Especializado en Física Atómica y Molecular, la Medalla Miguel Catalán.

Numerosas publicaciones analizan su vida y su legado. Además de incontables artículos sobre su figura,  en 1977 aparece  el libro El mundo atómico de Miguel Catalán, escrito por su antiguo alumno Rafael Velasco; en 1994,  Miguel Catalán: su obra y su mundo, de José Manuel Sánchez Ron, y en 2009 Gabriel Barceló Rico-Avelló publica el primero de sus tres libros sobre quien fuera su profesor en el Colegio Estudio, El señor Catalán, al que seguirán Miguel A. Catalán Sañudo: investigador, descubridor y pedagogo: memoria viva (2012) y Miguel A. Catalán: CXXV aniversario. Profesor, descubridor y pedagogo (2019).

En 2025 la Universidad de Zaragoza celebró la exposición Miguel Catalán: tras la huella luminosa de los átomos.

*Véase la voz “Agustín Catalán Latorre”.

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

-ARCHIVOS DEL IES GOYA DE ZARAGOZA: “Expediente del alumno Catalán Sañudo, D. Diego Clemente”.

-ARCHIVOS DEL IES GOYA DE ZARAGOZA: “Expediente del alumno Catalán Sañudo, D. Miguel Antonio”.

-BARCELÓ RICO-AVELLO, Gabriel: “Miguel A. Catalán y su apasionante vida”, Conferencia pronunciada el 17 de noviembre de 2010 en el Centro de Física “Miguel A. Catalán”. CSIC, Madrid. En: https://dinamicafundacion.com/wp-content/uploads/2014/03/MAC_Csic.pdf

-BARCELÓ RICO-AVELLO, Gabriel: Miguel A. Catalán Sañudo. Memoria viva, Arpegio, 2012

-BARCELÓ RICO-AVELLO, Gabriel: “La trayectoria biográfica de Miguel Catalán y su necesaria reivindicación”, Conferencia pronunciada el 31 de enero de 2012 en el Centro de Tecnologías Físicas “Leonardo Torres Quevedo”, Madrid.

-BARCELÓ RICO-AVELLO, Gabriel: “Miguel Catalán Sañudo”, Fundación Menéndez Pidal, 2012. En: https://fundacionramonmenendezpidal.org/biografia-miguel-catalan/

-CANALES, Candela: “El triple aniversario de Miguel Catalán, el científico aragonés que da nombre a tres cráteres de la Luna”, elDiario.es, 16 de diciembre de 1920. En: https://www.eldiario.es/aragon/cultura/triple-aniversario-miguel-catalan-cientifico-aragones-da-nombre-tres-crateres-luna_1_6510589.html

CATALÁN, Diego: El archivo del Romancero: historia documentada de un siglo de historia, Fundación  Ramón  Menéndez Pidal, 2001.

-GALINDO TIXAIRE, Alberto: “Miguel Catalán, una vida, un ejemplo”, Semblanzas, REF Noviembre-Diciembre 2003, págs. 8-15. En:  http://revistadefisica.es/index.php/ref/article/viewFile/620/389

-GONZÁLEZ  BARDAVÍO,  José C.: “Vida y obra de Miguel A. Catalán”. En:https://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/11/78/15gonzalezbardavio.pdf

-GONZÁLEZ DE LA LASTRA, Leonor: Voz “Catalán Sañudo, Miguel”, Diccionario de profesores de instituto vinculados a la JAE, JAE educa. En: http://ceies.cchs.csic.es/?q=content/catal%C3%A1n-sa%C3%B1udo-miguel.

-PASTOR SAAVEDRA, María Asunción, “Recuperando la memoria de Miguel A. Catalán Sañudo (1894-1957): químico y físico especializado en Espectroescopía”, en Tiempo y Clima, nº 82. Octubre 2023, Asociación Meteorológica Española, págs. 40-45. En:https://repositorio.aemet.es/bitstream/20.500.11765/16555/1/TyC_2023_8%285%29.pdf

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-VILLACAMPA, B. (Comisaria). (2025). Miguel Catalán. Tras la huella luminosa de los átomos [Exposición]. Universidad de Zaragoza, Museo de Ciencias Naturales /Biblioteca General Histórica, Zaragoza. En:https://biblioteca.unizar.es/sites/biblioteca/files/users/General.16/docs/catalogo_miguel_catalan.pdf