Antonio Gaspar con uno de sus nietos. (Archivo Jaime Gaspar y Auría)

Antonio GASPAR DEL CAMPO (Villanueva de Gállego, Zaragoza, 1853-Zaragoza, 1919) fue catedrático de Francés y autor de libros de texto para la enseñanza de este idioma.

Era el tercer hijo del matrimonio formado por Ignacio Gaspar Martínez, natural de la villa de Gotor (Zaragoza), y María del Campo Millán, nacida en el municipio de Peñaflor, actualmente barrio rural de Zaragoza. Era nieto de Blas Gaspar y de Mariana Martínez,  de la villa de Gotor, y de José del Campo y María Millán, nacidos en Peñaflor. Según su partida de bautismo, vino al mundo a las 6:30 de la mañana del 17 de enero, festividad de san Antonio Abad, y fue bautizado el mismo día en la iglesia parroquial del Salvador de Villanueva de Gállego. Fausta Gaspar, de Gotor, fue  su madrina de bautismo. 

Es mucho lo que ignoramos sobre su juventud,  tan intensa y aventurera, al parecer,  que Pío Baroja quiso escribir una novela inspirada en sus andanzas, pero su hijo Alfonso no lo permitió por considerar poco serio novelar la vida de su padre. Sus descendientes han oído contar que pasó algún tiempo en un convento, de donde salió para participar en las guerras carlistas;  que, tras la derrota del ejército carlista, se exilió en Francia, donde pudo adquirir los conocimientos de la  lengua francesa que, a su regreso a España, le permitieron dedicarse a la enseñanza de este idioma. Desde Francia, marchó a Rusia y fue miembro de la Guardia Personal del Zar.

Por edad, pudo participar en la Tercera Guerra Carlista, que tuvo lugar entre 1872 y 1876. Sería, por tanto, uno de los numerosos eclesiásticos que abandonaron los hábitos para intervenir en una guerra cuya primera finalidad era la defensa de la unidad del catolicismo. Tras la derrota, formaría parte de los más de 20.000 carlistas que, según algunas fuentes, buscaron refugio en el sur de Francia. Su estancia en Rusia al servicio del Zar, si bien puede parecer muy novelesca, resulta totalmente verosímil, dadas las buenas relaciones entre la Rusia zarista y el carlismo. El mismo Carlos de Borbón y Austria-Este, pretendiente al trono español con el nombre de Carlos VII, formó parte del Estado Mayor del XIII Cuerpo del ejército del Zar  en la Guerra Ruso-Turca (1877-1878). También  Jaime, hijo y sucesor de Carlos VII, fue oficial del ejército Imperial Ruso, en cuyas filas luchó para sofocar la  Rebelión de los Bóxers (1899-1901) en el norte de China y en la Guerra Ruso-Japonesa (1904).

En 1882 Antonio Gaspar habría regresado ya a España, seguramente acogiéndose a alguno de los indultos otorgados por Alfonso XII, pues en el ejemplar de 1 de octubre de la publicación carlista de carácter satírico ‘Rigoleto: periódico progresisto’ aparece entre los firmantes que se adhieren a la carta del general Cavero de 24 de septiembre.  Y en el del 4 de noviembre figura en la “Relación de los señores generales, jefes y oficiales que fueron del ejército carlista que han suscrito el Mensaje de la lealtad y del honor, protestando contra la oprobiosa sedición del periódico ‘La Fé’ y de los mestizos”. Por el diario ‘La  verdad’ de 18 de octubre conocemos que residía en Zaragoza, pues desde esta ciudad muestra su apoyo al mensaje del general carlista Palacios. Y una imprenta zaragozana publicará uno de sus manuales de Francés en 1883.

Sabemos con seguridad  que el 20 de octubre de 1883 empezó a ejercer como  catedrático interino de Francés en el Instituto de Oviedo, donde permaneció hasta el 15 de octubre  de 1884. Durante el curso 1883-1884, era también estudiante: cursaba los estudios de segunda enseñanza, que conducían a la obtención del título de Bachillerato.  Ello era posible porque  la Ley Moyano (1857), que exigía el título de Bachiller para ser catedrático de Instituto, establecía algunas excepciones, como era el caso de las “Lenguas vivas”, para las que no se requería ninguna titulación. Antonio Gaspar aprobó todas las asignaturas de segunda enseñanza en el Instituto de Oviedo   y el 29 de mayo de 1884 superó los ejercicios de grado de Bachiller.

En septiembre de ese mismo año pasó a ocupar  una plaza de igual categoría y sueldo en el Instituto de Valencia, donde cesó en julio de 1889 por haber sido provista en propiedad la plaza que desempeñaba. En el Instituto de Valencia completó su formación académica con los llamados “Estudios de aplicación a las profesiones industriales” y durante los cursos 1884-1885 y 1885-1886   aprobó con nota de sobresaliente las asignaturas de Aritmética mercantil, Lengua inglesa 1º y 2º cursos, Economía política y Legislación, Geografía y Estadística comercial y Prácticas de Contabilidad. Según consta en su expediente, en 1887 se hallaba en posesión del título profesional, expedido el 20 de septiembre, y el 31 de diciembre de ese mismo año  fue nombrado profesor de Lengua francesa de la Escuela especial de Comercio de Valencia.

Es muy probable  que  cuando se trasladó a Valencia ya hubiera contraído matrimonio con Francisca Soler Marcet (natural de Calaf, Barcelona), pues Alfonso, su segundo hijo, nació en 1886. La primera fue Mercedes y, después de Alfonso, llegaron  Amparo, Concepción, Pilar, Vicente y María.

Familia Gaspar Soler. De izda. a dcha.: Pilar, Vicente, Antonio Gaspar, Mercedes, Alfonso, Francisca Soler, María, Amparo y Conchita. (Archivo Jaime Gaspar y Auría)

En 1889 obtuvo por oposición   la plaza de catedrático numerario de Lengua francesa del Instituto de Cuenca, donde tomó posesión el 8 de julio de 1889. Posteriormente se traslada al Instituto de Guipúzcoa, en San Sebastián, donde toma  posesión el 23 de febrero de 1891; de allí pasa al de Pamplona mediante permuta (toma de posesión, 1 de mayo de 1891). En marzo de 1893 se le autoriza una nueva  permuta  con el catedrático de Francés del Instituto de Zaragoza, Jacinto Mongelos y Giménez. En Zaragoza, no obstante, empezó impartiendo clases en la Escuela Elemental de Comercio, donde tomó posesión el 26 de marzo y  cesó el 30 de septiembre de 1893 para ocupar la  cátedra del Instituto Provincial de Zaragoza (actual IES Goya), donde tomó posesión el 1 de octubre de 1893 y  permaneció hasta su fallecimiento. Como otros catedráticos del Instituto,  gozaba de cierta popularidad en la ciudad, pues la prensa  zaragozana solía informar tanto de sus publicaciones como de los aumentos de sueldo concedidos, de sus nombramientos como miembro de tribunales de oposiciones, de sus veraneos en Fuenterrabía, así como de sus achaques o de las bodas de sus hijos. Por el anuncio insertado en el ‘Diario de Avisos’ de 20  de septiembre de 1893, sabemos que abrió una academia en su casa de la calle  Canfranc, 3, segundo izquierda, en la que impartía un “curso de francés para caballeros y señoritas y clase especial para empleados de comercio”. Rafael Jiménez, que fue alumno suyo en el Instituto durante dos cursos, recordaba de él “sus luengas barbas” y que “aun enseñando francés no era afrancesado”.

Ejemplar de ‘Soledades. Galerías. Otros poemas’, con la dedicatoria de Antonio Machado, conservado por la familia Gaspar. (Archivo Jaime Gaspar y Auría)

Formó parte del tribunal de oposiciones que el 4 de abril de 1907 otorgó plaza de catedrático de Francés a  Antonio Machado Ruiz. En agradecimiento, el escritor incluyó en  la primera edición de su libro Soledades. Galerías. Otros poemas, publicada en octubre de ese mismo año,  una dedicatoria de imprenta a dos de los catedráticos a quienes consideraba sus valedores en el tribunal: Antonio Gaspar del Campo y  Agustín Carrera, que por error figura como “Carreras”. Mariano del Olmo Martínez, que empezó el bachillerato en Soria en 1906 y fue alumno de Antonio Machado, recordaba  en 1975 que estudiaban Francés con la  Grammaire Française, “del profesor del Liceo de Zaragoza D. Antonio Gaspar del Campo”.

El texto usado por Machado suele citarse en los catálogos de  manuales con que los españoles aprendían francés a principios del siglo XX. La Grammaire théorique et pratique pour apprendre la langue française de Antonio Gaspar del Campo (Valencia, 1886; Zaragoza, 1893, 1908) aparece citado tanto en el estudio de  García Aranda como en el de B. Lepinette. Fue autor también de Arte teórico-práctico para aprender la lengua francesa (Tipografía Mariano Salas, Zaragoza, 1883; Valencia, 1886; Zaragoza, 1889, 1896, 1908 y 1911); Grammaire française: à l’usage des españols: Deuxième année (Zaragoza, 1904) o Morceaux choisis de Littérature Française” (Valencia, 1889; Pamplona, 1891; Zaragoza, 1893, 1895 y 1907).

A diferencia de otros exiliados, a su regreso a España no abandonó la militancia en el Partido Carlista, que tras la muerte del aspirante Carlos VII en 1909, pasó  a denominarse “Jaimista” por sucederle como pretendiente su hijo, Jaime de Borbón y Borbón-Parma. Todavía en la segunda década del siglo XX se mantenía fiel a sus ideas. Así lo acredita la prensa aragonesa, y en particular, el semanario tradicionalista ‘La Lucha’—órgano oficial del Círculo “Lealtad Jaimista”—, que lo cita con frecuencia y se refiere a él como  “veterano” o  “capitán”, términos a los que añade calificativos tan elogiosos como “consecuente”, “digno”,  o “infatigable”. Por este medio conocemos también que en junio de 1913 fue nombrado vicepresidente de la Junta provincial tradicionalista de Zaragoza. Ese mismo año Eduardo Barbasán, hermano del pintor Mariano Barbasán, firmó el retrato ecuestre de D. Jaime de Borbón y Borbón Parma, dedicado al Círculo Jaimista de Zaragoza.

Antonio Gaspar falleció en Zaragoza el 16 de enero  de 1919, un día antes de cumplir 66 años, cuando todavía estaba en activo. La Gaceta de Madrid Nº 147, de 27 de mayo, declara a su viuda con derecho a pensión de Montepío de Oficina  de 1.500 pesetas.

SU FAMILIA

Si su  incorporación a las filas carlistas y el exilio posterior pudieron convertirlo  en protagonista de  una novela de aventuras —quizá un personaje literario entre Zalacaín el Aventurero y Miguel Strogoff—, otra guerra civil, la de 1936-1939, alteró trágicamente las vidas de su esposa e hijos.

En marzo de 1938, Francisca Soler (de 80 años) y su hija Concepción (de 46), residentes en Zaragoza, figuraban en los listados de Cruz Roja  de personas residentes en territorio franquista que deseaban regresar a territorio gubernamental.

Su hija mayor, Mercedes (Valencia? -Ciudad de México, 1969), conservadora y católica,  contrajo matrimonio  con el ingeniero Miguel Rovira  Malé (Tarragona, 1882-Ciudad de México, 1970), militante del PSOE desde los dieciséis años. La boda se celebró el 2 de agosto de 1907 en la zaragozana iglesia de Santa Engracia. Tuvieron cuatro hijas y un hijo. Los tres primeros nacieron en Zaragoza: Antonia (1908), Mercedes (1910) y Miguel (1912). Rosa María nació en Barcelona (1914)  y Carmen, en Huelva (1923).  Rovira —amigo de Largo Caballero, Indalecio Prieto y Besteiro— trabajó en Santa Cruz de Tenerife y, desde 1919 hasta finales de 1934, en   Huelva, donde estuvo al frente de la Jefatura de Industria, fue presidente del Patronato de Formación Profesional, en 1928 ascendió a Ingeniero Jefe y en 1933 fue nombrado Presidente Provincial de la Junta para la Reforma Agraria. Apoyó las reivindicaciones de los mineros de Río Tinto y fundó la Escuela del Trabajo, adonde acudían los obreros para aprender a leer y escribir. Un ascenso lo llevó de Huelva a Madrid. Durante la guerra fue Director del Ministerio de Industria  y desde 1938, Director Técnico del Comisariado de Energía  del Gobierno de la República.

El desarrollo de la guerra  obligó a la familia a trasladarse a Valencia en un accidentado  viaje y, más tarde, a Barcelona. A comienzos de 1939, el matrimonio Rovira Gaspar y tres de sus hijas (Mercedes, Rosa María y Carmen), con la ayuda de un miembro de la resistencia francesa, pasaron a Francia clandestinamente para evitar ser internados en un campo de concentración. Sin embargo, Mercedes (que había pertenecido al movimiento de mujeres antifascistas) regresó a España para casarse con su novio falangista. El resto, con la ayuda de los socialistas franceses, pudo embarcar  en Ámsterdam en un barco de bandera alemana, el ‘Gerolstein’ donde viajaban  numerosos judíos que huían de Alemania. Tras desembarcar en Nueva York, marcharon a Ciudad de México, donde se instalaron. Su hijo Miguel, miembro de la Federación Universitaria Escolar (FUE) y voluntario en el frente de Guadarrama, fue arrestado tres veces por los sublevados y liberado por la intervención de su hermana Antonia, militante de Falange que permaneció en España.  Tras numerosas vicisitudes, Miguel pudo pasar a Portugal y desde allí embarcar para reunirse con su familia. Mercedes y su esposo emigrarían a México en los años 40.  Carmen (1923-2021), la hija menor, cursó la licenciatura y la maestría en  Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras  de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Después de trabajar en varias instituciones educativas, en 1964 ingresó en la UNAM como profesora de la Escuela Nacional Preparatoria y en 1973 pasó a impartir clases en la Facultad de Filosofía y Letras.

Vicente, licenciado en Letras y en Derecho, llegó a ser secretario general de Acción Republicana y colaborador directo de   Manuel Azaña. El 4 de octubre de 1936 fue nombrado Director General de Ferrocarriles, Tranvías y Transportes por carretera. Según Pardo y Mateo, se exilió en México con su mujer y una niña huérfana de padres republicanos, a la que adoptaron. La Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles (JARE) facilitó su salida.

Alfonso Gaspar Soler con su esposa e hijos. (Archivo Jaime Gaspar y Auría)

Alfonso, cuya trayectoria ha sido estudiada por Pardo y Mateo,    nació en Valencia el 2 de agosto de 1886, estudió Medicina en la Universidad de Zaragoza e ingresó en la Academia de Sanidad Militar en 1909. El 14 de diciembre de 1912, cuando ya era capitán, contrajo matrimonio en Zaragoza con Rosalía Auría Lasierra, vecina de Concilio (Huesca) a la que conoció en Zaragoza. La ceremonia se celebró en la capilla de Escolapios. Fueron padres de Rosalía, Alfonso y Jaime. Este último será elegido diputado socialista para las Cortes Constituyentes españolas de 1977 y nombrado vicepresidente del primer gobierno de Aragón (1978-1979).

Tras varios destinos como médico militar, la guerra de África lo llevó a Tetuán en 1915. Según algunas fuentes,  fue el médico que salvó la vida a Francisco Franco, en una arriesgada intervención quirúrgica,  cuando en 1916 recibió un disparo en el estómago en El Biutz (a 15 kilómetros de Ceuta). Pardo y Mateo no han podido contrastar ese dato pues su expediente profesional se ha perdido “inexplicablemente”. Los servicios prestados en África le valieron a Gaspar la Cruz de María Cristina. En 1918 es ascendido a comandante y destinado a Pamplona, pero dos meses más tarde accede a un nuevo destino en Huesca, donde abrió consulta y fue elegido secretario del Colegio de Médicos y en 1928, nombrado concejal. Se retiró  acogiéndose probablemente a la ley Azaña de 1931, pues en 1930 intervino como jefe de la Sanidad Militar durante la sublevación de Jaca.  Se afilió a Acción Republicana, el partido de Manuel Azaña. En 1934 se integra en Izquierda Republicana, formación por la que es designado candidato para las elecciones municipales de abril de 1936, que no se llegaron a celebrar.

Fue detenido en el hospital militar, probablemente en  los primeros momentos del levantamiento militar del 18 de julio. Su esposa pudo visitarlo en una ocasión  y sugerirle que se dirigiera a Franco para que intercediera en su favor, pero Gaspar se negó. Sin juicio previo, murió brutalmente apaleado antes de ser ejecutado junto a las tapias del cementerio de Huesca el 23 de agosto de 1936,  una jornada en la que perecieron otros noventa y cuatro republicanos, cuyos  cuerpos fueron inhumados en una zanja del cementerio de Huesca. Su consulta fue saqueada, se decretó el embargo de los depósitos de deuda amortizable que compartía con su esposa y se le impuso una multa de 1.500 pesetas, que su mujer pudo satisfacer con ayuda de la familia. Su esposa e hijos, en situación de penuria económica, se trasladaron a Zaragoza a causa de las amenazas recibidas.  En febrero de 1954 su familia pudo reconocer sus restos gracias a un cinturón e inhumarlos en un nicho del cementerio de Huesca. Por temor a represalias, en la lápida solo escribieron sus iniciales.

El 3 de diciembre de 2025 en la vista que  tuvo lugar en el Juzgado Nº 1 de Huesca la  jueza dictó una propuesta de auto de reparación, que tiene por objeto certificar la ilegalidad e ilegitimidad de los hechos sufridos por Alfonso Gaspar, anotar su nombre en el Registro de Víctimas y anular el expediente económico de Responsabilidades Políticas. El expediente de reparación había sido promovido por sus nietos a través de la fiscalía delegada de Derechos Humanos y Memoria Democrática de Huesca, constituida en octubre de 2024.

De pie, Agustín Catalán Latorre (izq.) y José Victoriano Rubio Cardona (?). Sentados: de izq. a dcha., Pedro Marcoláin San Juan, Antonio Gaspar del Campo, Manuel Díaz de Arcaya y Glez. de Echávarri, Mariano Sánchez Bruil y otro profesor del Instituto General y Técnico de Zaragoza. Hacia 1910, junto a la Fuente de Aretusa en el patio del instituto. Archivo fotográfico IES Goya – ZARAGOZA

AGRADECIMIENTOS:

A Emilia Gaspar Ochoa por compartir con nosotros fotografías familiares y una  preciosa información sobre su bisabuelo. Al periodista Víctor Pardo Lancina por su inestimable colaboración.

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