Fotografía cedida por Angelina Escribá Carnicer

Angelina ESCRIBÁ CARNICER nació en Savinán, en 1893. Huérfana desde los dos años, su abuela y tíos paternos se ocuparon esmeradamente de ella y le procuraron una buena formación, orientada a desempeñar una carrera profesional.

En Calatayud, donde residía, estudiaba con profesores particulares, un sacerdote la preparaba de latín, un capitán de ingenieros de matemáticas y otros y se examinaba como alumna libre el Instituto de Zaragoza. Los exámenes eran públicos y era tan novedosa la presencia de una niña que la sala de exámenes se llenó más de una vez de señoras que iban a verla.

En junio de 1909 obtuvo, como alumna libre, el título de Bachillerato en el Instituto General y Técnico de Zaragoza con excelentes calificaciones y numerosas matrículas de honor. Hizo estudios, con iguales resultados, en la Escuela de Magisterio en Teruel y después Magisterio en la Escuela Superior de Madrid, donde entró en contacto con la Institución Libre de Enseñanza y asumió su ideario pedagógico.

Desde 1915 fue profesora de Lengua, Literatura y Geografía de la Escuela de Magisterio de Valencia, lugar en el que fijó su residencia y creó su familia. Estudió, como alumna libre la carrera de Comercio y varios idiomas. Lleía y traducía francés, inglés y alemán.

En Valencia conoció y mantuvo una estrecha amistad con María Moliner y compartieron distintas iniciativas educativas y culturales y las consecuencias de la Guerra Civil. Vinculada a Giner de los Ríos, y sobre todo a Cossío, formó parte de la llamada “Generación de 1915” junto a Deleito y Piñuela, Jaén, Alas, Pascual Carrión y José Navarro Alcocer, con quien creó la Escuela Cossío.

Desde 1919 colaboró en las Colonias Escolares del Museo Pedagógico y perteneció a la Junta Organizadora de las Colonias Escolares de Valencia y al Patronato del Instituto-Escuela. En varias ocasiones solicitó becas de la Junta de Ampliación de Estudios para perfeccionar su formación profesional en el extranjero. La primera, en 1914, siendo todavía alumna de tercer curso de la Escuela de Estudios Superiores del Magisterio en Madrid, para estudiar Pedagogía Experimental y Pedagogía de Anormales en Francia, Suiza, Bélgica y para realizar prácticas en el Hospital de la Salpêtrière y en el Laboratorio de Psicología Fisiológica de la Sorbona. Más tarde, en 1918 y 1919, como profesora numeraria de la Escuela Normal de Maestras de Valencia, solicitó otras becas para conocer la organización escolar de Suiza y para visitar las colonias y los sanatorios escolares de Ginebra y Leysin. Entre sus méritos alegaba el conocimiento de las lenguas alemana y francesa, que eran necesarias para este trabajo.

Como profesora de Organización Escolar de la Escuela Normal de Valencia, preparó, junto con el Inspector de Primera Enseñanza Juán José Senent, un viaje de estudios para un grupo de alumnos y maestros propietarios de la provincia de Valencia que habían participado en la Semana Pedagógica de Onteniente de 1934. Era un viaje para visitar los centros escolares y para conocer las experiencias pedagógicas y organizativas del sur de Francia: Pau, Toulouse, Narbona, Carcasona y Perpiñán, con intención de detenerse en Zaragoza y Barcelona. En 1935 y 1936 solicitaron a la JAE financiación para este viaje, que seguramente no se realizó.

Activa participante en la vida cultural de la ciudad, mantuvo una columna titulada “Femeninas” en el periódico El Eco de Buñol y defendió sus ideas  en defensa de la mujer en numerosos artículos y conferencias, como la pronunciada en el Ateneo Científico de Valencia en abril de 1918, titulada “Feminismo”, de la que se hicieron eco todos los periódicos de la región y en la que, entre otras cosas, dijo:

No he de pronunciar una diatriba contra los hombres, ni un panegírico de las mujeres; no me ocuparé de la inferioridad, igualdad o superioridad del sexo débil respecto al fuerte. Está suficientemente demostrado que la mujer no puede ser igual, inferior ni superior al hombre, sencillamente porque es distinta. (…) Claro que no tenemos figuras femeninas capaces de competir con un Newton o con un Descartes; pero el encierro en casa, el empleo en oficios subalternos, la exclusión de las funciones importantes, la limitación sistemática de los horizontes de su vida son condiciones favorables para que florezcan las altas cualidades del espíritu.

Fue una gran defensora del espíritu de la ILE, y reclamó la educación completa, en una escuela que “enseñe a pensar y enseñe a sentir, pensando y sintiendo”, haciendo especial hincapié en la educación de la mujer, pues consideraba que en España las mujeres estaban en peores condiciones que en los demás países europeos.

Sobre temas educativos publicó varios artículos en el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza (BILE) y pronunció conferencias en el Ateneo Pedagógico y en las Escuelas del “Ave María” de Miguel Fenollera.

El 1 de abril de 1965 le fue concedida la Encomienda de Alfonso X el Sabio. En 1978 antiguos alumnos y amigos de Angelina Carnicer solicitaron al Alcalde al Valencia que uno de los colegios de nueva creación llevase su nombre “por los estímulos de superación profesional y humana que supo inculcar en todos sus alumnos, por su cordialidad y clara inteligencia ejerciendo un imborrable magisterio personal”. El Ayuntamiento de Valencia, en sesión plenaria de 29 de noviembre, denominó “Colegio Nacional Angelina Carnicer” al colegio construido en la calle Pobla de Farnals 30 de Valencia.

 

NOTAS 

1 Datos biográficos aportados por Angelina Escrivá Carnicer y extraídos de:

– Historia de la Educación en España y América. La educación en la España Contemporánea (1789 – 1975), Fundación Santa María. S.M., 1994, p. 457

– Cándido Ruiz Rodrigo, Política y educación en la II República (Valencia 1931-36) Universidad de Valencia, 1993, p. 84.

– León Esteban Mateo, “La Institución Libre de Enseñanza en Valencia” en Revista española de pedagogía, ISSN 0034-9461, Vol. 37, Nº 144, 1979, pp. 95-130

– http://www.angelinacarnicer.org

2 Archivo JAE, expediente de Á. Carnicer Pascual.

3 “Triunfo de una paisana”, en El Regional, Valencia, 2 de abril de 1918, nº 3864.

4 A. Carnicer, “La instrucción educadora”, en El Educador Contemporáneo. Órgano del Ateneo Pedagógico, Valencia, nº 64, febrero-marzo 1918, año VII.

5 La Vanguardia Española, viernes 2 de abril de 1965, p. 7, disponible en: http://hemeroteca.lavanguardia.es/preview/1965/04/02/pagina-7/33558036/pdf.html